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Educación6 de octubre de 2026

Más allá de la cuota de inclusión: contratar personas neurodivergentes no es caridad, es una ventaja de innovación

Más allá de la cuota de inclusión: contratar personas neurodivergentes no es caridad, es una ventaja de innovación

Durante años, la conversación sobre empleo y neurodivergencia (autismo, TDAH, dislexia, dispraxia, entre otras) se planteó casi siempre como un asunto de responsabilidad social. Se contrataba para cumplir una cuota, mejorar la imagen o "hacer lo correcto". Esa mirada es bien intencionada, pero incompleta, y puede ser injusta. Tras la idea de hacer un favor hay una premisa silenciosa: que la persona recibe más de lo que aporta.

La evidencia y los testimonios de quienes trabajan en estos equipos cuentan otra historia.

Un talento que los procesos de selección dejan fuera

En su artículo de Harvard Business Review, Austin y Pisano (2017) sostienen que las personas neurodivergentes suelen tener habilidades valiosas, como memoria, razonamiento matemático y reconocimiento de patrones, y que los procesos de reclutamiento convencionales las dejan en gran medida sin aprovechar. Los autores describen el caso de un profesional con dos maestrías, muy hábil en matemáticas y desarrollo de software, que tardó años en conseguir empleo. No fallaba en el trabajo; fallaba en la entrevista.

El problema, entonces, no es la falta de talento sino el filtro. Una entrevista tradicional premia el contacto visual, la conversación informal y la improvisación social, y eso no predice el desempeño en un cargo técnico o analítico.

La innovación necesita "sacudidas"

Robert Austin lo explicó en una entrevista para HBR IdeaCast: quien compite por innovación necesita encontrarse con cosas distintas a las que está acostumbrado (Ivey Business School, 2017). Los equipos homogéneos tienden a llegar a las mismas conclusiones por los mismos caminos. Un equipo con formas diversas de pensar detecta errores que otros no ven, cuestiona supuestos y propone rutas alternativas.

Los mismos autores señalan que las adaptaciones necesarias suelen ser manejables y que los beneficios potenciales son altos, siempre que la empresa amplíe su definición de talento (Austin & Pisano, 2017).

Lo que cuentan las propias personas

Los testimonios más convincentes vienen de quienes viven esa experiencia.

Anthony Orso, profesional del sector tecnológico, relató en 2023 que recibió un diagnóstico de autismo en junio de 2022 y empezó a compartir su identidad en el trabajo. Esto no le trajo rechazo: terminó siendo más valorado en su equipo, y junto con dos colegas fundó un grupo de recursos para empleados sobre capacidades divergentes y aliados (Orso, 2023).

Joycelyn Chua, analista en el equipo de tecnología en la nube de Standard Chartered, afirma que ajustes sencillos, como transcripciones de reuniones, asientos flexibles y trabajo híbrido, le permiten aportar creatividad, reconocimiento de patrones y curiosidad. Para ella, las formas diversas de pensar ayudan a los equipos a evitar puntos ciegos e innovar (Chua, s. f.).

Christina Cook, que trabaja en gestión de producto digital y TI en Procter & Gamble, describe su neurodivergencia como su "superpoder" y atribuye parte de su desarrollo a un jefe que creó un espacio cómodo para que prosperara (Procter & Gamble, s. f.).

Laurence Paquette, en un texto publicado en Substack, cuenta cómo aprendió a defender sus necesidades: limitar reuniones, bloquear tiempo de concentración y avisar cuando necesita pausas. Su conclusión es que esos límites no son una negativa a trabajar, sino una forma de rendir mejor (Paquette, s. f.).

Ninguno de estos relatos habla de lástima. Hablan de condiciones de trabajo adecuadas y de lo que ocurre cuando se dan.

Qué cambia cuando se deja de ver como caridad

  • Se cambia el proceso, no a la persona. Entrevistas más estructuradas, pruebas prácticas y descripciones de cargo claras evalúan mejor las capacidades reales.
  • Los ajustes benefician a todos. Instrucciones escritas, menos ruido y reuniones con agenda previa mejoran la productividad de cualquier equipo.
  • Hay acompañamiento. Mentores y jefes con formación marcan la diferencia entre contratar y retener.
  • Se mide por aportes. Cuando el criterio es el valor que la persona genera, la cuota deja de ser el techo y pasa a ser el punto de partida.

Imagina por un momento cuántas ideas se han quedado sin nacer porque la persona que podía tenerlas nunca superó una entrevista. Cuántos problemas siguen sin resolverse porque la mirada que podía detectarlos nunca llegó a sentarse en la mesa.

La inclusión que se queda en la cuota cumple con un número, pero no transforma nada. Mientras sigamos viendo la contratación de personas neurodivergentes como un gesto de generosidad, seguiremos dejando pasar el talento que tenemos enfrente.

Preguntas para empezar

Por eso, antes de cerrar esta página, te invitamos a hacerte unas preguntas, ya sea que dirijas una empresa, lideres un equipo o trabajes en uno:

  • ¿Mi proceso de selección evalúa lo que el cargo realmente necesita, o evalúa qué tan cómodo me resulta el candidato en una conversación social?
  • ¿Qué ajustes sencillos podría ofrecer hoy (instrucciones escritas, espacios con menos ruido, tiempos de concentración) que mejorarían el trabajo de todo el equipo?
  • ¿Mis colaboradores sienten que pueden ser ellos mismos, o están gastando energía en ocultar cómo piensan?
  • ¿Cuánto talento he pasado por alto sin darme cuenta?

Las personas neurodivergentes no necesitan que alguien les abra una puerta por compasión. Necesitan que dejemos de poner obstáculos que nada tienen que ver con su capacidad. Las organizaciones que lo entienden no solo construyen entornos más justos, sino equipos más creativos, más atentos y mejor preparados para los desafíos que vienen.

El cambio no empieza con una política ni con una cuota. Empieza con una decisión: mirar el talento donde antes no mirábamos.

Referencias

  1. Austin, R. D., & Pisano, G. P. (2017, mayo). Neurodiversity as a Competitive Advantage. Harvard Business Review.

  2. Chua, J. (s. f.). My neurodivergent journey at Standard Chartered. Standard Chartered.

  3. Ivey Business School. (2017, 5 de julio). Is your company overlooking top talent? HBR IdeaCast.

  4. Orso, A. (2023, 19 de abril). How working in tech changed my life as an autistic person. G2.

  5. Paquette, L. (s. f.). How I learned to advocate for my needs as a neurodivergent professional [Publicación en Substack].

  6. Procter & Gamble. (s. f.). World Autism Day.